Lo que debía ser una celebración histórica terminó convertido en un arranque caótico. La gira de Lionel Messi por India comenzó marcada por desorganización, incidentes con aficionados y múltiples reclamos, generando preocupación tanto en los organizadores como en el entorno del futbol internacional.
Desde la llegada del astro argentino, la expectativa desbordó cualquier previsión logística. Miles de aficionados se congregaron en aeropuertos, hoteles y sedes de eventos sin los controles adecuados, lo que provocó aglomeraciones peligrosas, retrasos y momentos de tensión que obligaron a reforzar la seguridad de manera urgente.
De acuerdo con reportes locales, varios actos promocionales tuvieron que ser modificados o parcialmente suspendidos, mientras que aficionados expresaron su molestia por la falta de información, accesos limitados y cambios de último momento. Incluso se registraron empujones y discusiones en zonas donde la presencia policial fue insuficiente.
El episodio dejó en evidencia la fiebre global que genera Messi, pero también los riesgos de no dimensionar correctamente un evento de esta magnitud. La figura del campeón del mundo supera cualquier planificación estándar, especialmente en mercados donde el futbol vive un crecimiento acelerado y la expectativa popular rebasa a las estructuras organizativas.
Hasta el momento, el entorno de Messi no ha emitido un comunicado oficial, aunque fuentes cercanas reconocen que existe preocupación por la seguridad y el desarrollo ordenado del resto de la gira. Las autoridades locales y los organizadores trabajan contrarreloj para evitar que los siguientes eventos repitan los errores del arranque.
La gira continúa, pero el mensaje ya quedó claro: la marca Messi moviliza masas, y sin una logística a la altura, incluso una visita histórica puede transformarse en un escenario de caos.



