La victoria 3-0 de México sobre Chequia no solo cerró una fase de grupos perfecta: desató una fiesta histórica en la Ciudad de México. Según el Gobierno capitalino, más de 800,000 personas salieron a las calles, principalmente a Paseo de la Reforma y al Ángel de la Independencia, para celebrar el triunfo del Tri.
Ni la fuerte lluvia pudo apagar la euforia. La gente salió con banderas, camisetas, cánticos y una ilusión que hacía años no se sentía así: México ganó sus tres partidos, terminó con 9 puntos, goleó 3-0 a Chequia y avanzó como líder del Grupo A.
Lo más poderoso no fue solo el marcador. Fue la imagen: familias completas, calles repletas, el Ángel convertido en corazón futbolero y una capital que entendió que esta selección está haciendo algo diferente. México no solo clasificó; clasificó con autoridad, con portería en cero y con una primera ronda histórica.
Y aquí está el punto: cuando el Tri gana así, no celebra un equipo, celebra un país entero. La presión ahora será enorme, porque después de una noche como esta ya no basta con competir. México encendió la esperanza, y ahora el reto será sostenerla cuando empiece la fase donde ya no hay margen de error.
