La Selección Mexicana ya definió su futuro y no hay marcha atrás. Rafael Márquez firmó su contrato para convertirse en el técnico del Tri rumbo al Mundial de 2030, confirmando un proyecto que busca estabilidad después de años de cambios constantes en el banquillo.
El anuncio fue respaldado por la propia Federación Mexicana de Futbol a través de su estructura directiva. Duilio Davino, responsable de selecciones nacionales, confirmó que el acuerdo ya está cerrado, dejando claro que el proceso está en marcha y no depende de resultados inmediatos.
Actualmente, Márquez forma parte del cuerpo técnico como auxiliar de Javier Aguirre para el Mundial de 2026, pero su contrato establece que tomará el mando una vez concluya esa Copa del Mundo. La idea es construir una transición ordenada, sin improvisaciones ni cambios de última hora.
El proyecto no es solo deportivo, también es estructural. La Federación apuesta por alguien que conoce el vestidor, que tiene experiencia internacional y que ha comenzado su formación como entrenador en Europa, incluyendo su paso por el Barcelona Atlètic. Todo esto con la intención de modernizar la identidad futbolística del Tri.
Además, ya se empieza a perfilar su cuerpo técnico. Nombres como Andrés Guardado aparecen como posibles integrantes del grupo de trabajo, lo que refuerza la idea de un proyecto liderado por figuras históricas del futbol mexicano.
El ciclo rumbo a 2030 incluirá competencias clave como Copa Oro, Nations League y eliminatorias mundialistas, donde Márquez tendrá la responsabilidad de consolidar una nueva generación de futbolistas y devolverle protagonismo internacional a México.
La apuesta es fuerte y el mensaje es claro: el Tri quiere dejar de improvisar. Ahora el balón está en los pies de Rafa Márquez, el último gran capitán, que tendrá la misión de transformar liderazgo en resultados cuando llegue su momento al frente de la selección.

