Lo que debía ser una fiesta terminó convirtiéndose en una bomba de último momento.
A tan solo días del inicio del torneo, la Federación de Irán denunció que sus aficionados se quedaron sin acceso a los boletos que les correspondían para apoyar a su selección en Estados Unidos. La medida habría afectado miles de entradas que tradicionalmente son asignadas a cada país participante.
La noticia provocó indignación entre seguidores que ya habían realizado planes de viaje, comprado vuelos y reservado hospedaje para acompañar a su equipo en uno de los escenarios más importantes del futbol mundial.
Desde Irán aseguran que la decisión contradice los principios de igualdad y neutralidad que históricamente han promovido las competiciones internacionales, mientras que FIFA afirmó que continúa trabajando para encontrar una solución que permita atender la situación.
La controversia se suma a una serie de problemas migratorios y restricciones que han rodeado la participación iraní en las últimas semanas, convirtiendo a la selección asiática en uno de los focos de tensión más importantes previo al arranque del torneo.
Y la pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que una afición clasificada se quede sin sus boletos cuando faltan apenas unos días para que ruede el balón?
