COSTA RICA CAMBIÓ DE TÉCNICO, PERO NO DE CRISIS: LA TRICOLOR VUELVE A TOCAR FONDO.

Miguel Herrera se fue, llegó Fernando Batista y los problemas continúan. Costa Rica atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años y sus recientes resultados dejan una pregunta inevitable: ¿el verdadero problema estaba en el banquillo?

 

La Tricolor comenzó la Concacaf Nations League 2026-27 con dos derrotas consecutivas. Primero sufrió un increíble 4-3 ante Curazao después de haber tenido una ventaja de 3-0; posteriormente cayó 2-0 frente a Haití en Kingston. Dos golpes que dejaron muy comprometidas sus posibilidades de avanzar a los cuartos de final.

 

Pero la crisis viene de mucho más atrás.

 

Desde Qatar 2022, Costa Rica no ha logrado recuperar la estabilidad que durante años la convirtió en una de las selecciones más competitivas de la Concacaf. No superó la fase de grupos de aquel Mundial, quedó eliminada en cuartos de final de las Copas Oro de 2023 y 2025 y tampoco consiguió llegar a semifinales en las recientes ediciones de la Nations League.

 

Y hay un dato que retrata perfectamente la falta de rumbo: cinco entrenadores han ocupado el banquillo costarricense desde Qatar 2022, contando etapas interinas. Luis Fernando Suárez, Claudio Vivas, Gustavo Alfaro, Miguel Herrera y ahora Fernando Batista forman parte de un periodo marcado por constantes cambios y resultados insuficientes.

 

Batista ya estaba bajo enorme presión después de la derrota ante Curazao. La Federación analizó su continuidad, pero decidió respaldarlo y evaluar su proceso partido a partido. La posterior caída contra Haití volvió a colocar el proyecto bajo cuestionamiento.

 

A esto se suma una renovación generacional que sigue sin consolidarse y decisiones que han generado debate, como las ausencias de referentes históricos como Keylor Navas y Joel Campbell en esta convocatoria.

 

Costa Rica ya cambió entrenadores. Lo que todavía no consigue cambiar es la tendencia.

 

El Piojo Herrera pagó por no llevar a Costa Rica al Mundial de 2026, pero los resultados posteriores están dejando algo cada vez más claro: la crisis de la Tricolor es mucho más profunda que el nombre del técnico sentado en el banquillo.