El torneo prometía una fiesta histórica para Norteamérica, pero terminó convertido en un golpe durísimo: México, Estados Unidos y Canadá quedaron eliminados en octavos de final y ninguno de los tres anfitriones logró meterse entre los ocho mejores.
Canadá fue el primero en caer. La selección canadiense perdió 3-0 ante Marruecos y se despidió sin poder aprovechar el impulso de jugar como local.
Después llegó el turno de México. El Tricolor cayó 3-2 ante Inglaterra en un partido dramático, intenso y doloroso, donde la ilusión se rompió en el momento más importante.
Estados Unidos fue el último anfitrión con vida, pero también terminó eliminado tras perder 4-1 ante Bélgica. Con ese resultado, se apagó por completo la esperanza de ver a un país sede peleando por el título.
Lo más fuerte es que los tres lograron avanzar a la fase de eliminación directa, pero ninguno pudo dar el salto de calidad cuando el margen de error desapareció.
La gran copa seguirá adelante, pero ya sin sus tres anfitriones. Una fiesta organizada en casa que terminó demasiado pronto para México, Estados Unidos y Canadá.
