El offseason rumbo a la temporada 2026 no fue normal. Fue una sacudida total que cambió el equilibrio de poder en Grandes Ligas.
El movimiento que lo detonó todo fue el de Kyle Tucker. El outfielder firmó con los Dodgers por cuatro años y 240 millones de dólares, una cifra que no solo sorprendió por el monto, sino por la duración del contrato. Un jugador de ese nivel normalmente apuesta por acuerdos más largos, pero este pacto convirtió a Los Ángeles en el equipo más temido del béisbol.
Mientras tanto, Alex Bregman tomó un camino inesperado. Cuando muchos lo veían renovando o siguiendo en la élite de la Liga Americana, terminó firmando con los Cubs por cinco años y 175 millones. Chicago no solo sumó talento, sumó liderazgo y experiencia de campeonato, enviando un mensaje claro: quieren competir ya.
Pero el golpe más silencioso y a la vez más peligroso lo dio Pete Alonso. El poderoso primera base dejó a los Mets para firmar con los Orioles por cinco años y 155 millones. Baltimore, con un roster joven, ahora tiene el bate que le faltaba para meterse de lleno en la pelea del Este de la Americana.
Y mientras algunos equipos apostaron fuerte, otros pagaron el precio. Astros, por ejemplo, perdieron a figuras clave como Tucker y Bregman, dejando dudas sobre su capacidad de mantenerse como potencia en la Americana.
Así llega la MLB a 2026: con los Dodgers armando un posible imperio, los Cubs regresando al mapa grande y equipos como Orioles listos para romper la jerarquía.
