El Mazatlán FC oficializó el regreso de Sergio Bueno Rodríguez como su director técnico para el resto del Torneo Clausura 2026 de la Liga MX, marcando una vuelta al máximo circuito mexicano tras nueve años de ausencia. El estratega de 63 años con una carrera extensa pero también muy debatida asume el banquillo en medio de una de las crisis más profundas de la institución sinaloense.
La directiva del club tomó la decisión luego de un arranque de torneo con tres derrotas consecutivas, en el que el equipo apenas anotó tres goles y mostró poco efecto ofensivo ni cohesión táctica. Esta pobre racha encendió señales de alarma y precipitó la salida de Christian Ramírez, quien dirigió de forma interina tras la salida de Robert Dante Siboldi y ahora regresará a su puesto como director de fuerzas básicas.
¿Por qué Sergio Bueno?
La apuesta por Bueno no es menor: aunque reconocido por su vasta trayectoria dirigiendo múltiples clubes de la Liga MX incluidos Atlas, Cruz Azul, Santos Laguna, León, Querétaro, Veracruz y otros su paso por el máximo circuito ha sido igualmente polémico. Muchos aficionados y analistas debaten su legado, señalando que, pese a su experiencia, no ha conseguido títulos de liga significativos, y su recorrido en banquillos suele tener resultados irregulares que dividen opiniones.
Justamente en redes y foros han surgido reacciones encontradas: mientras una parte de la afición espera que su “mano firme” pueda estabilizar a Mazatlán, otro sector cuestiona que su contratación sea un intento de “rescatar lo irreparable”, recordando fracasos o salidas tempranas en clubes anteriores. Algunos comentarios incluso sugieren que hay mejores candidatos con historial más claro de éxito reciente.
Una misión con doble presión
La llegada de Sergio Bueno también se da en un contexto institucional complejo: Mazatlán FC vive un proceso de transición que podría terminar con el club perdiendo su registro en la Primera División al final del Clausura 2026, para dar paso al regreso del Atlante como franquicia en el máximo circuito. Esa situación, sumada al hecho de que el proyecto cañonero nunca logró consolidarse en términos de rendimiento ni identidad deportiva desde su creación, coloca a Bueno en una posición donde no solo deberá mejorar resultados, sino enfrentar una narrativa de despedida y reconstrucción a la vez.
Para muchos seguidores del futbol mexicano, esta designación representa un punto de inflexión que puede reavivar debates sobre la gestión deportiva en clubes de Liga MX: ¿es la experiencia suficiente frente a la necesidad de resultados inmediatos? ¿O este nombramiento apagará más expectativas de las que puede encender?

