La próxima temporada marcará un antes y un después para la categoría reina del automovilismo. Aquí te va lo esencial (y con estilo) de lo que cambia y lo que puede revolucionar la pista:
Potencia híbrida al 50/50 y más limpia
- Los autos dejarán atrás su esquema actual (~80 % combustión, ~20 % eléctrico). En 2026, la potencia se dividirá a partes iguales: 50 % del motor tradicional + 50 % eléctrico. Aun así, seguirán superando los 1 000 caballos de fuerza.
- Además, se usará combustible 100 % sostenible, proveniente de fuentes renovables o recicladas, como desechos urbanos o CO₂ capturado.
Autos más compactos, ágiles… y con nueva “piel”
- Las dimensiones cambiarán: los monoplazas serán más pequeños y livianos. Se reducen hasta 30 kg, y bajan unos 20 cm de largo y 10 cm de ancho. Esto debe traducirse en maniobras más fluidas y carreras más dinámicas.
- El histórico sistema de regulación de ala, el DRS, desaparecerá. En su lugar llega la aerodinámica activa: alerones móviles delanteros y traseros que se ajustan automáticamente para optimizar curvas o rectas. Todos podrán usarla sin depender de estar cerca de otro auto: adiós a los DRS selectivos.
Neumáticos, pruebas y más adaptabilidad
- Los neumáticos también cambian: serán más estrechos (algo más de 2.5 cm adelante y 3 cm atrás menos), lo que puede afectar agarre, estrategia de carrera y desgaste.
- Para adaptarse a estos monoplazas “nuevos desde cero”, los equipos contarán con muchos más días de pruebas de pretemporada: 11 en total, repartidos entre España y Bahréin, justo antes de arrancar la campaña. Quienes los dominen primero tendrán una ventaja clave.
Sostenibilidad como nueva bandera sin sacrificar espectáculo
- Con motores híbridos, combustible verde y autos más eficientes, la F1 pretende mostrar que alto rendimiento y conciencia ambiental no son incompatibles.
- Pero la emoción no desaparece: la velocidad, potencia y capacidad de maniobra de estos nuevos autos promete dar carreras tan intensas o más que las actuales.



