Mientras el fútbol mexicano debate prioridades y decisiones técnicas, Julián Quiñones se consolida como el delantero mexicano con más goles en el año, un registro que debería estar en el radar de cualquier entrenador que pretenda competir a alto nivel. Sin embargo, paradójicamente, Javier Aguirre no lo ha considerado en sus planes recientes, una decisión que ha generado sorpresa y críticas entre aficionados y analistas.
Según estadísticas oficiales de diferentes torneos y competencias donde ha participado, Quiñones ha sumado más tantos que cualquier otro futbolista mexicano en esta temporada, destacándose tanto por su capacidad de definición como por su inteligencia en espacios reducidos. Su rendimiento ha sido consistente y productivo, aportando cifras que, en teoría, lo colocan como una alternativa ofensiva clara para cualquier selección o proyecto ambicioso.
A pesar de esto, Aguirre quien frente a otras necesidades del equipo ha optado por otras variantes ofensivas, no ha incluido a Quiñones en sus convocatorias. Las explicaciones oficiales del estratega han sido genéricas, dejando un sinfín de dudas sobre qué busca realmente en su esquema ofensivo y si realmente está evaluando a todos los talentos disponibles con justicia.
La situación no pasa desapercibida: un futbolista en gran forma, con números concretos a favor, termina quedando fuera de decisiones clave por criterios que no se explican de manera transparente ni convincente.
Opinión Furiosa
Esto no es sólo una equivocación táctica, es un desbalance en la evaluación del talento mexicano. Cuando un delantero demuestra efectividad año tras año y sigue sin ser considerado, deja de ser una discusión de estilo de juego para convertirse en una falla estratégica. Si Aguirre pretende competir de verdad, ignora a Quiñones bajo su propio riesgo. Porque en el fútbol, los goles no se inventan… se anotan.

