Mientras la FIFA presume una edición histórica y moderna, diversos especialistas advierten que el torneo de 2026 podría convertirse en el menos sustentable de todos los tiempos. El aumento de selecciones, más partidos y enormes distancias entre sedes han disparado las alarmas ambientales.
La principal crítica apunta al crecimiento del campeonato: pasó de 32 a 48 selecciones y de 64 a 104 partidos. Esto provocará millones de kilómetros adicionales en vuelos para equipos, medios de comunicación y aficionados, elevando considerablemente las emisiones de carbono.
Aunque la FIFA ha defendido el uso de estadios ya existentes como una medida ecológica, expertos sostienen que el verdadero problema está en el transporte aéreo y la logística de un torneo repartido entre tres países y 16 ciudades sede.
El debate va más allá del fútbol. Organizaciones ambientales y estudios recientes advierten que este campeonato podría dejar una huella climática sin precedentes, poniendo en duda las promesas de neutralidad de carbono y sustentabilidad realizadas por los organizadores
